Cuanto ayuda una ebike
28 Mar

Si estás leyendo este artículo es que probablemente estés pensando en comprarte una o, al menos, tienes un interés en el mundo de las bicicletas eléctricas.

Normalmente, quien quiere una bicicleta eléctrica, lo hace porque quiere la asistencia que ésta le ofrece y, de esta forma puede disfrutar más de la bici, bien en su modalidad de medio de transporte, bien como pasión deportiva.

 

¿Cuánto me ayudará realmente la bicicleta eléctrica?

Si esta es realmente la pregunta que te estás haciendo, voy a intentar explicarlo de forma sencilla y comprensible.

Lo primero que quiero aclarar es que me ceñiré a hablar únicamente de aquellas bicicletas que cumplen con la normativa europea y se atienen a sus limitaciones, es decir, están limitadas en potencia a 250W y dejan de asistir a una velocidad de 25km/h. No son objeto de este artículo ni las speed pedelecs, ni las ebikes de más de 250w, ni los ciclomotores eléctricos.

 

Veamos primero cuántos vatios mueve un ciclista.

  • Por ejemplo, nuestro admirado Miguel Induráin, fue capaz de mantener una potencia de 510 vatios durante toda una hora el día en que batió el record en el velódromo.
  • Alberto Contador llega a picos de 500 vatios de potencia que, unidos a su escaso peso, hacen de él todo un peligro para sus competidores cuando la carretera se empina.
  • Un ciclista destacado en el pelotón, pero no favorito para el Tour como Chris Sorensen, desarrolló en una etapa de transición en el Tour una media de algo más de 200 vatios con un máximo durante 20 minutos de 291 vatios.
  • Un cicloturista aficionado de cierto nivel será capaz de mover durante una hora una potencia aproximada de 200 vatios.

 

Pues bien, un motor de una bicicleta eléctrica desarrolla una potencia de hasta 250 vatios, es decir, si no diéramos a los pedales, en el nivel máximo, tendremos una potencia superior a la de un ciclista aficionado medio. Pero esto no es exactamente así.

 

Cuando montamos en bicicleta eléctrica, si queremos recibir asistencia del motor, debemos, obligatoriamente, dar a los pedales, generando por tanto una potencia que aplicamos a la bicicleta. Supongamos que salimos en un grupo de cicloturistas de un nivel medio en el que nuestros amigos desarrollan una potencia aproximada de alrededor de 150 vatios. Imaginemos, también, que nosotros, ebikers, estamos algo menos entrenados y desarrollamos algo menos de potencia, unos 90 – 100 vatios. En este caso, probablemente nos bastará con “solicitarle” unos vatios extra a nuestra bicicleta eléctrica. Con el modo “eco” será suficiente. Este nos dará, normalmente entre 40 y 50 vatios, dependiendo de la marca y modelo de motor y su sensor de torque: suficiente para poder pedalear sin problemas con el resto del grupo. Sin sufrir y haciendo ejercicio.

Lo que normalmente sucederá es que en el llano iremos sin asistencia y estaremos haciendo algo más de esfuerzo que nuestros compañeros, pues nuestra bicicleta es más pesada que una bicicleta convencional, pero lo compensaremos en las subidas, pues tenemos 250 vatios a nuestra disposición. Más de lo que cualquiera de ellos va a desarrollar en un momento pico.

Esa reserva de vatios que tenemos en nuestro motor nos va a venir muy bien en el caso de que no estemos muy entrenados, ya que con el transcurrir del tiempo de la salida nos iremos cansando, aparecerá la fatiga, nuestra capacidad disminuirá y desarrollaremos menos potencia con nuestras piernas. Para eso está el motor al que podremos ponerle en la posición 2 por ejemplo, en el que, dependiendo del modelo, nos entregará una potencia de entre 80 y 120 vatios extra. Sumados a los nuestros, que tal vez sean menos de 100, hacen que podamos seguir el ritmo del grupo con tranquilidad. Seguiremos haciendo ejercicio, mejorando nuestra condición física, pero sin riesgo de sobreesfuerzos y lesiones. Deporte disfrutando.

Si estamos subiendo una rampa muy muy dura, con mucho desnivel, entonces colocaremos el nivel de ayuda máximo, que nos dará los 250 vatios. Y aquí sí que nos despegaremos. Para nosotros prácticamente será llano. Lo superaremos sin dificultad, debido a que los 250 sumados a nuestros hipotéticos 100, sumaran 350 vatios. Lo que es casi de profesional.

 

No os arrepentiréis de convertiros en ebikers. La tecnología actual permite que la sensación de pedaleo sea exactamente igual que la de una bicicleta convencional y puedas disfrutar, sin renunciar a nada – plenamente, de tu deporte favorito.

¡Anímate a probar!

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