Cicloturistas por la carretera
21 Mar

La primera vez

Salimos. Los primeros kilómetros son planos y nos lo tomamos como calentamiento. Voy sin asistencia y, aunque en el arranque noto bastante el peso de la bicicleta eléctrica, una vez lanzada, ruedo fácil. De momento todo el mundo va suave y no hay nadie con ganas de pelea, así que me mantengo a rueda charlando con mi amigo Perico Pedales.

A los cinco kilómetros comienza el primer puerto. No es muy largo. Tres kilómetros al cinco – seis por ciento. Aquí siempre hay algunos “gallos” que ponen una marcheta fuerte. Y esta vez no va a ser diferente. Vicente Bielas y Fede Ponchera comienzan a marcar el ritmo. Están en forma. Vicente es bombero, con tiempo para entrenar y es un asiduo a las pruebas cicloturistas más duras. Fede no se queda atrás, es de los que se cuida mucho y en cuanto la carretera mira hacia arriba nos saca los ojos.

Como todavía no tengo muy claro cómo manejar a mi nueva compañera eléctrica, pongo un piñón 18 y la asistencia. Nivel dos. ¡Vaya! Para cuando me he dado cuenta estaba al lado del bueno de Vicente que, con cara de haber visto una aparición me dice: “Joder Eddy, ¡cómo se nota ese motor!”. La verdad es que sí. Bajo a nivel uno. Es suficiente y lo que hago es jugar con los piñones. Me pongo atrás con Perico y subo con él, que sufre y resopla para seguir el ritmo.

Llegamos arriba. Es increíble. He subido muy fácil en el nivel uno y con piñones entre el dieciséis y el veinte. Hablando, sin sufrir y con el pulsómetro en valores normales. Sin salirme de la zona de seguridad. ¡Qué gozada! He ido vigilando también el nivel de batería que, de momento, sigue a tope, intacto.

Llega la bajada, le quito la asistencia, así me durará más la batería y a beber un poco. Ahora, como en el tubo diagonal llevo la batería, he puesto el portabidón y el bidón en el tubo de sillín y los recambios y herramienta bajo el sillín. Todo controlado.

Llegamos al llano. Bueno, más que llano es un sube y baja constante. Es una zona “pestosa” donde últimamente sufría como un penitente. Aquí los acelerones son continuos en la grupetta. Se aprovechan las bajadas para, con la aceleración que alcanzas, comenzar a subir la siguiente rampa. Me cuesta cogerle el tranquillo y en los primeros toboganes me lío un poco con la asistencia y los piñones (o me quedo corto con los piñones o me paso con la asistencia). Al final opto por dejar la mínima (cuesta abajo o sin pedalear la asistencia no entra) y utilizar solo los piñones. Eso me va perfecto y noto mucho ese puntito de ayuda del motor. Paso la zona fenomenal. Un poco más y llegamos a la zona del cafelito.

En la parada los comentarios se multiplican. “¿Qué nivel has puesto?”, “¿Se nota el peso?”, “¿Cuánta batería has gastado?”. Esto último es lo mejor. Ha gastado muy poco, apenas dos rayas, que yo calculo serán un 15%.

Después de la parada llega el puerto largo y duro. Lo paso como el anterior, con asistencia al mínimo, controlando el pulsómetro y, en alguna rampa dura pongo la asistencia al dos (de cinco). Es genial. Subo muy fácil, sin forzar, pero noto que hago ejercicio. Me gusta mucho. Veo que voy a poder trabajar sin necesidad de sacrificar las salidas con mis amigos. Subo en la parte trasera del pelotón, pero con la certeza de que puedo, si quiero, ir delante con los “gallos”. Ya no tengo ni angustia, ni sufrimientos. Al final del puerto me queda todavía el 75% de batería y hemos hecho ya la mayor parte del recorrido previsto.

Continuamos el recorrido y llegamos al final, a la meta. 85 kilómetros y me queda algo más de media batería. Eso me da mucha tranquilidad porque sé que normalmente no tendré problemas de capacidad. Me ha parecido muy fácil de gestionar y el motor tiene potencia de sobra para hacer cualquier marcha y subir cualquier puerto de los que habitualmente subimos. Fantástico.

Yo he acabado muy bien. Noto que he hecho bastante ejercicio, pero no he sufrido. Mis amigos no han tenido que esperarme en ningún momento. Parece que ha sido una decisión acertada hacerse ebiker. Lo que si estoy seguro es que no voy a ser el único de la peña en electrificarse. ¡Al tiempo!

Nos vemos en quince días,

Eddy Voltiox
Escrito desde mi biboo

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